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viernes, 30 de marzo de 2018

SESIÓN DEL CLUB DEL 12 DE MARZO DE 2018

No tuvo gran acogida entre las asitentes la novela de Gioconda Belli "El intenso calor de la luna".  No obstante, nos detuvimos en distintos aspectos suscitaron comentarios. Quienes no asistieron a la reunión, puede leer algo sobre la autora y su trayectoria en la entrada del blog   https://clubdelecturacenes.blogspot.com.es/2018/03/el-intenso-color-de-la-luna-de-gioconda.html

Como en otras sesiones, leímos algunos poemas en su inicio. Helos aquí:
Instantes
Si pudiera vivir nuevamente mi vida,
en la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos,
haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido,
comería más helados y menos habas,
tendría más problemas reales y menos imaginarios.

Yo fui una de esas personas que vivió sensata
y prolíficamente cada minuto de su vida;
claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría
de tener solamente buenos momentos.

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,
sólo de momentos; no te pierdas el ahora.

Yo era uno de esos que nunca
iban a ninguna parte sin un termómetro,
una bolsa de agua caliente,
un paraguas y un paracaídas;
si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.

Si pudiera volver a vivir
comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera
y seguiría descalzo hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita,
contemplaría más amaneceres,
y jugaría con más niños,
si tuviera otra vez vida por delante.

Pero ya ven, tengo 85 años...
y sé que me estoy muriendo.
Poema falasamente atribuido a Borges. Al parecer la verdadra autora es la poetisa norteamericana Nadine Staire.  


Una mirada
La perdí de mi vida; en vano en los plurales
rostros, el fulgor busco de su fluido divino;
no hay copia de sus ojos; tan sólo un hombre vino
con ellas a la tierra: no hay pupilas iguales.
Redondo el globo blanco, mundo que anda despacio;
 y la pupila aguda, cazadora ceñida;
y la cuenca de sombras por rayos recorrida.
(Pretextos de que nazca la llama y logre espacio.)

No más bellas que tantas otras bellas pupilas.
tantas. Si las prendieran en desusadas filas,
como collar del mundo, serían su atavío.
Pero lo que adoraba no es lo mejor: yo busco
un modo de asomarse; el luminoso fusco
resplandor de dos únicos orbes: lo que era mío.
                                                    Alfonsina Storni



Tambien se leyó el poema 8 marzo de Gioconda Belli

lunes, 5 de marzo de 2018

8 DE MARZO



 Un par de poemas para rendir tributo  al DÍA DE LA MUJER que este año se celebra de forma tan extraordinara, huelga incluida. El primero es de de la autora que actualmente estamos leyendo en el club, Gioconda Belli, el otro es de Mario Bedetti.



Amanece con pelo largo el día curvo de las mujeres,
¡Qué poco es un solo día, hermanas,
qué poco, para que el mundo acumule flores frente a
nuestras casas!
Desde la cuna donde nacimos hasta la tumba donde
dormiremos
-toda la atropellada ruta de nuestras vidas-
deberían pavimentar de flores para celebrarnos
(que no nos hagan como a la Princesa Diana que no vio, ni oyó
las floridas avenidas postradas de pena de Londres)
nosotras queremos ver y oler las flores.

Queremos flores de los que no se alegraron cuando

nacimos hembras
en vez de machos,
Queremos flores de los que nos cortaron el clítoris
y de los que nos vendaron los pies
Queremos flores de quienes no nos mandaron al colegio
para que cuidáramos a los
hermanos y ayudáramos en la cocina
Flores del que se metió en la cama de noche y nos tapó la
boca para violarnos mientras
nuestra madre dormía.
Queremos flores del que nos pagó menos por el trabajo
más pesado
y del que nos corrió cuando se dio cuenta que estábamos embarazadas
Queremos flores del que nos condenó a muerte
forzándonos a parir
a riesgo de nuestras vidas.
Queremos flores del que se protege del mal pensamiento
obligándonos al velo y a cubrirnos el cuerpo
del que nos prohíbe salir a la calle sin un hombre que nos
escolte.
Queremos flores de los que nos quemaron por brujas
y nos encerraron por locas
flores del que nos pega, del que se emborracha
del que se bebe irredento el pago de la comida del mes.
Queremos flores de las que intrigan y levantan falsos
flores de las que se ensañan contra sus hijas, sus madres y
sus nueras
y albergan ponzoña en su corazón para las de su mismo
género.

Tantas flores serían necesarias para secar los húmedos
pantanos
donde el agua de nuestros ojos se hace lodo;
arenas movedizas tragándonos y escupiéndonos,
de las que tenaces, una a una, resurgiremos.

Amanece con pelo largo el día curvo de las mujeres.
Queremos flores hoy. Cuanto nos corresponde.
El jardín del que nos expulsaron.



                             En la avanzada juventud
                             Gioconda Belli. Ed. Visor (2013)














¿Y si Dios fuera mujer?
pregunta Juan sin inmutarse,
vaya, vaya si Dios fuera mujer
es posible que agnósticos y ateos
no dijéramos no con la cabeza
y dijéramos sí con las entrañas.

Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez
para besar sus pies no de bronce,
su pubis no de piedra,
sus pechos no de mármol,
sus labios no de yeso.

Si Dios fuera mujer la abrazaríamos
para arrancarla de su lontananza
y no habría que jurar
hasta que la muerte nos separe
ya que sería inmortal por antonomasia
y en vez de transmitirnos SIDA o pánico
nos contagiaría su inmortalidad.

Si Dios fuera mujer no se instalaría
lejana en el reino de los cielos,
sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno,
con sus brazos no cerrados,
su rosa no de plástico
y su amor no de ángeles.

Ay Dios mío, Dios mío
si hasta siempre y desde siempre
fueras una mujer
qué lindo escándalo sería,
qué venturosa, espléndida, imposible,
prodigiosa blasfemia.
Mario Benedetti



martes, 20 de febrero de 2018

SESIÓN DEL CLUB DEL 19 DE FEBRERO de 2018




En la sesión de hoy hemos recibido la incorporación de una nueva participante, Cecilia. En el aperitivo poético hemos leídos tres poemas: de Rafael Calero (Un minuto de silencio), de Dulce María Loynaz (La extranjera), y de Antonio Orihuela (Ejercicios democráticos). Luego nos hemos centrado en la novela  leída “Hoy, Júpiter” de Luis Landero (alguna breves impresiones expresadas se recogen en el comentario de la entrada del 18 de enero de 2018 (ver en
Finalmente, Mª Ángeles no ha sorprendido con un bizcocho porque hoy se cumplía el 8º aniversario de un hecho exitoso y quiso compartir su entusiasmo con el grupo. 


Los poemas del aperitivo

Un minuto de silencio
por los hombre de nieve derretidos
por los que tachan los días en el almanaque
por los que aún creen en las banderas

por los que partieron pero no llegaron
por los que se cansaron de esperar
por los que despertaron del sueño

por los que tienen cáncer en el alma
por los locos, los poetas, los mendigos
por los que naufragan una y otra vez

por los que perdieron la fe
por los desahuciados del Paraíso
por los que viven en el Infierno

por los que predican en el desierto
por los que no se atrevieron
por los que nada tienen que perder

por los que siguen intentándolo
por lo que nunca se lo creyeron
por los que fueron apuñalados por la espalda

por ti por mí por todos nosotros
Rafael Calero. Ni cobardes ni caníbales (Amargod, 2017)
 

La extranjera
No era bueno quererla; por los ojos
le pasaban a veces como nieblas
de otros paisajes: No tenían
color sus ojos; eran
fríos y turbios como ventisqueros...
No era bueno quererla...
Adormecía con su voz lejana,
con sus palabras quietas
que caían sin ruido, semejantes
a escarcha ligera
de marzo en las primeras
rosas, sin deshojar
los pétalos...
Alguien por retenerla
quiso hacer de toda su vida
un lazo...Un solo lazo fuerte y duro...
Ella
con sus frágiles manos rompió el lazo
que era lazo de vida...

(A veces, nieblas
de otro país pasaban por sus ojos...)


No era bueno quererla.

Dulce María Loynaz de Castillo
(La Habana 1902-1997)
Premio Cervantes en 1992



Ejercicios democráticos
El político hablaba a la audiencia en una plaza,
hablaba de identidad
y los idénticos aplaudían,

hablaba contra la pobreza
y los bancos aplaudían,

hablaba de democracia,
y las empresas del IBEX-35 aplaudían,

hablaba de legalidad
y los militares aplaudían,
hablaba del poder del pueblo
y las multinacionales aplaudían,

hablaba de conciencia cívica
y los corruptos aplaudían,

hablaba de libertad de expresión
y las corporaciones mediáticas aplaudían,

hablaba de trabajo digno
y los empresarios aplaudían,

hablaba de los derechos de los trabajadores
y los delegados sindicales aplaudían,

hablaba de responsabilidad ciudadana
y los consumidores aplaudían,

hablaba de participación
y los cómplices, los compinches
y los comprados aplaudían,
aplaudían, aplaudían.

Terminado el mitin,
el político se despidió de ellos.

-Hasta dentro de cuatro años, les dijo el político,
entre aplausos.
Antonio Orihuela Salirse de la fila (Amargod, 2015)

SESIÓN DEL CLUB DEL 12 DE MARZO DE 2018

No tuvo gran acogida entre las asitentes la novela de Gioconda Belli "El intenso calor de la luna".  No obstante, nos detuvimos en...